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En la oración de la Beata María de Jesús, el que la reza hace tres actos de suma importancia para vivir como buenos hijos de Dios: adora a Dios, al único que hay que adorar; da gracias por los dones recibidos; y pide ayuda por intercesión de la Beata.
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Domingo XXII del tiempo ordinario, ciclo A 

1. MONICIÓN DE ENTRADA 

    Todo trabajo o proyecto que merezca la pena tiene un coste y un sacrificio. Sacar adelante el proyecto de Jesús, que era implantar en la tierra el Reino de Dios, como es lógico, tenía grandes y abundantes dificultades. Mirando a los Apóstoles, analizando la historia de la Iglesia, conociendo la vida de muchos creyentes, también de hoy día, comprobamos que la fe implica persecución, cruces y lágrimas. Pero merece la pena pasar eso  por amor a Dios y por amor a la verdad, Que esta Eucaristía nos ayude a ser más valientes y más decididos a la hora de ayudar a Cristo a construir su Reino en la tierra. Viendo al Papa Francisco, no podemos sino ser valientes y trabajar por Cristo en el anuncio del Evangelio 

2. ACTO PENITENCIAL 

  • Porque somos cobardes y fácilmente preferimos una fe cómoda y sin mayores preocupaciones. Señor, ten piedad. 
  • Porque preferimos lo placentero de esta vida, aunque a veces nos degrade, antes que  la cruz de Jesús, de donde procede la verdadera Salvación. Cristo, ten piedad. 
  • Porque, como a Pedro cuando negó a Jesús, nos da miedo  en ciertos ambientes manifestar que somos católicos, que vamos a Misa y que trabajamos por un mundo más de acuerdo con el Evangelio. Señor, ten piedad. 

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS 

    Hoy, especialmente en el Evangelio, el Señor viene a decirnos que  quien quiere algo, algo le cuesta. Y suele ocurrir que, al dar razón de nuestra fe, nos vienen disgustos, enojos, distanciamientos. Pensemos, por ejemplo, en la defensa de la vida, desde el primer momento de la concepción hasta que Dios dispone. Defender esto, y rechazar la eutanasia y el aborto es un deber nuestro como cristianos. Hemos de hacerlo con valentía, aunque pueda traernos complicaciones. 

4. ORACIÓN DE LOS FIELES 

  • Por el Papa Francisco, para que, a pesar del peso de la cruz, que todos los Papas llevan encima, siga adelante en su empeño evangelizador. Roguemos al Señor. 
  • Por todos los que los que, con sus palabras o con sus actitudes, agrandan las penas de los demás,  para que vuelvan al camino del amor y de la solidaridad, y sepan ser cirineos de sus hermanos. Roguemos al Señor. 
  • Por todos los que dan su vida por Cristo, gastándola y desgastándola  por los otros, especialmente, por los pobres, por los necesitados y por los   perseguidos. Roguemos al Señor. 
  • Por nosotros, que hemos participado en la mesa de la Palabra y vamos a participar en la mesa de la Eucaristía, para que seamos altavoces de Dios en nuestros ambientes, y para que demos gracias a Dios por ello. Roguemos al Señor. 

5. PRSENTACIÓN DE LAS OFRENDAS 

  • Con el pan y el vino consagrados, el Señor se quiso quedar permanentemente entre nosotros. Al llevarlos hasta el altar, antes de ser consagrados, le damos gracias ya por su presencia real en los Sagrarios. 

6. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

NO ME ASUSTA LA CRUZ, SEÑOR,
lo que me asusta el verla sin Ti,
lo que me asusta el llevarla solo,
lo que me asusta y me echa para atrás
es que Tú, Jesús, no salgas a mi encuentro. 
NO ME ASUSTA LA CRUZ, SEÑOR,
lo que me da temor es que pueda conmigo,
lo que me infunde temor es que sea demasiado grande,
lo que me hace pensar es si yo, Señor, seré el indicado
para llevarla hacia delante. 
NO ME ASUSTA LA CRUZ, SEÑOR,
porque bien sé que Tú estás en lo más alto de ella,
porque desde ella estas mirándome,
alentándome y ayudándome.
Sé, Señor, que desde la cruz estás diciéndome:
¡Yo estaré siempre contigo! 
GRACIAS, SEÑOR,
PORQUE NO ME ASUSTA TU CRUZ.
Y NO ME ASUSTA TU CRUZ,
PORQUE TÚ ESTÁS CONMIGO. 

Amén



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