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DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo C
1. MONICIÓN DE ENTRADA
Sabemos que la mayor gloria de Dios consiste en que el pecador se convierta y viva. Es decir, el mayor interés de Dios es nuestra salvación.
A veces hacemos comentarios sobre personas a las que calificamos de “ovejas negras” o gente descarriada. Está muy mal si lo hacemos simplemente por criticar y ponerles verdes. El comentario puede tener sentido si buscamos su crecimiento humano, su conversión. Ayudemos a comprender y alegarnos perdonando, sobre todo a quienes están sin esperanza o derrumbados.
2. ACTO PENITENCIAL
Al iniciar esta Eucaristía, reconozcamos que somos débiles y pidamos humildemente al Señor su perdón.
- Tú, que incansablemente buscas a la oveja extraviada. Señor, ten piedad.
- Tú, que nos amas a pesar de nuestros pecados y limitaciones. Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos aseguras que hay gran alegría en el cielo, entre los ángeles, por nuestra conversión. Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso, Padre de misericordia, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
3. MONICION A LAS LECTURAS
Muchas veces y de muchas maneras, Dios nos ha declarado todo su amor. Moisés intercede por su pueblo Israel. San Pablo cuenta la misericordia de Dios para con él. Y finalmente, descubrimos en el Evangelio como sigue ejerciendo su misericordia al perdonar a quien se muestra arrepentido Dejémonos amar, abriendo nuestros oídos y nuestro corazón a sus palabras.
4. ORACIÓN DE LOS FIELES
Imploremos, hermanos y hermanas, la misericordia de Dios y pidámosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto nuestra confianza en él: Respondemos a cada petición: Señor, atiende nuestra súplica.
* Para los obispos, los presbíteros y los diáconos: pidamos al Señor una vida santa, tal como corresponde a su ministerio, y el premio abundante de su trabajo pastoral, Roguemos al Señor.
* Para los que gobiernan las naciones y tienen bajo su poder el destino de los pueblos: pidamos el don de la prudencia y el espíritu de justicia, Roguemos al Señor.
* Para los ancianos, enfermos e impedidos: pidamos al Señor la fortaleza necesaria a fin de que no se desanimen ante las dificultades, y vivan alegres en la esperanza de los bienes eternos, Roguemos al Señor.
* Por nosotros mismos y nuestros familiares, amigos y bienhechores: pidamos al Señor que nos conserve y aumente los bienes que con tanta generosidad nos ha concedido, Roguemos al Señor.
* Por los que están lejos de su hogar, por motivos de trabajo, descanso o enfermedad, para que, después de un tiempo, recuperadas las fuerzas, puedan reemprender sus tareas, humanas y cristianas, en sus lugares de origen, Roguemos al Señor
5. OFRENDAS
PAN Y VINO
Hasta este altar de la fraternidad hemos querido traer, Señor, el pan y el vino que nos ayudan a vivir. Envía sobre ellos la fuerza del Espíritu que los transforme en Cuerpo y Sangre de Jesús y nos haga capaces de vivir como verdaderos cristianos. Jesucristo...
6.- ACCION DE GRACIAS
Volver cada día a tu regazo. ¡Señor¡ Marchar y volver, volver y marchar.
Nuestra vida es un continuo abandono de tu casa y de tu compañía y retornar.
Tomamos la hacienda y nos vamos, y la malgastamos en mil formas …: Malgastamos el tiempo, la salud y la vida, la inteligencia, las fuerzas, el dinero, la juventud.
Malgastamos incluso el amor... y no labramos tus campos,
y no cultivamos la hacienda, tuya y nuestra, y, claro, luego pasamos hambre.
El hambre nos vuelve a traer el recuerdo de tu paz y tu perdón.
¡Qué vergüenza que sea precisamente el hambre, la soledad y la falta de dinero lo que nos haga acordarnos de Ti .
¡Qué vergüenza que no seas tú Amor quien nos mueva a la contrición!
Es verdad volvemos, una y otra vez y te damos un abrazo apretado.
Y tú estás contento, muy contento, porque nos devuelves la alegría y la paz
aunque sepas que volvemos por hambre. Y pones música.
Y una buena cena, la Eucaristía, y la fiesta de la familia, la asamblea dominical, junto a los hermanos
¿Pero y mañana nos iremos otra vez?
¡Señor., no nos dejes alejarnos de tu casa¡ Amén
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