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Se encuentra en el lado derecho del presbiterio de la iglesia del convento de las carmelitas de Toledo, en donde vivió la Beata más de sesenta años. En él se conserva su cuerpo incorrupto. Ciertamente impresiona y hace pensar.
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SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN 

MONICION DE ENTRADA  

Amigos y hermanos que amáis a la Santísima Virgen: hemos venido a la iglesia para celebrar una gran fiesta, la Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma. Nos llena el corazón de alegría el hecho de contemplar a la sencilla Doncella de Nazaret, siendo llevada al cielo por los ángeles y, allí, coronada como Reina y Señora de cielos y tierra. Nos llena también de regocijo y esperanza saber que, cuando Dios quiera, podremos gozar de su compañía, viendo a Dios cara a cara y para siempre. Impulsados por el amor a la Virgen, participemos con toda intensidad de esta Eucaristía. Para celebrar con limpieza de alma esta Santa Eucaristía, reconozcamos nuestros pecados.  

2. ACTO PENITENCIAL 

  • Porque nuestra vida no es limpia como la de María. Señor ten piedad
  • Porque nuestra fidelidad a Dios está muy lejos de parecerse a la de María. Cristo ten piedad
  • Porque nuestra mirada frecuentemente es sucia y malintencionada, distinta a la de la Virgen Asunta al cielo. Señor ten piedad  

    3. MONICION A LAS LECTURAS  

    Hoy, la Palabra de Dios pone ante nuestra consideración a una mujer prodigiosa, elegida, desde toda la eternidad, para que el Hijo de Dios se encarnara en su seno y, después de nueve meses, lo diera a luz. Que la Palabra de Dios y esta mujer prodigiosa y bendita, Madre de Dios y Madre nuestra, nos impulsen a trabajar, para que Cristo sea aceptado y seguido del todo por nosotros, y tenido en cuenta por nuestra sociedad actual. 

    4. ORACIÓN DE LOS FIELES  

  • Por la Iglesia. Para que, teniendo a María como modelo, sepa anunciar a Cristo como único salvador de todos. Roguemos al Señor.
  • Por todas las parroquias que tienen a la Asunción como titular. Para que sean comunidades cristianas florecientes, en las que se ame verdaderamente a la Madre de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por los que dirigen las naciones. Para que busquen en todo el bien común y respeten las convicciones y signos religiosos como valores que son de de los pueblos. Roguemos al Señor.
  • Para que la Virgen Inmaculada y subida al cielo proteja con su manto maternal al Papa, a los Obispos y a los sacerdotes. Roguemos al Señor.
  •  Por los llamados al sacerdocio y por todos nosotros. Para que, con la ayuda de la Virgen, sepamos decir siempre a Dios en todo lo que nos pida. Roguemos al Señor.  
  • 5. PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS  

  • Con el cuadro de la Virgen que llevamos al altar, queremos presentar al Señor la ofrenda de nuestra vida, para que le sea agradable, como lo fue la vida de María Asunta al cielo.
  • Con el pan y el vino, que ponemos en las manos de María, presentamos la materia necesaria para celebrar la Santa Misa. Pedimos a la Virgen que nos alcance la gracia de hacer, de la Misa, el centro de nuestra vida cristiana. 

    6. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN  

    Madre del amor y de la paz,
    Madre y amiga nuestra,
    recibe con cariño nuestra plegaria.
     
    Madre de la fe y de la esperanza,
    guía cada día nuestros pasos,
    y acompáñanos a la casa del Padre.
    Madre de la Creación y de las montañas,
    haznos constructores de un mundo feliz,
    de un pueblo creyente que confíe en ti.
     
    Madre de los ríos y de las fuentes,
    limpia nuestros corazones,
    y sacia nuestras sed con tu cariño.
    Madre de los caminantes y peregrinos,
    que no paremos hasta llegar a ti,
    y que nadie quede solo en el camino.
     
    Virgen María, asunta al cielo, ruega por nos.

Amén.

 

 DOMINGO XX ORDINARIO B  

1. MONICIÓN DE ENTRADA  

Un saludo cordial, hermanos y hermanas. En este domingo, que es el vigésimo del tiempo ordinario, las lecturas nos invitan a participar en un banquete, en el que la comida es, nada más y nada menos, que el propio Cuerpo y Sangre de Cristo. Necesitamos participar en esta comida para poder tener vida eterna. Participar en la Eucaristía dominical no es una simple obligación que nos impone la Iglesia. Comulgar el Cuerpo y la Sangre del Señor es el medio más importante y necesario para poder alcanzar la salvación eterna junto a Dios en el cielo. Pero no podemos olvidar que recibir a Cristo en la comunión, si lo recibimos con buenas disposiciones, necesariamente no llevará a vivir en comunión, en unión común, con nuestros hermanos Si esa unión no se diera, habríamos de plantearnos cómo son nuestras comuniones.  

2. ACTO PENITENCIAL 

Siempre hemos de procurar participar en la Eucaristía con el alma limpia de pecado. Por eso, en este momento, reconociendo nuestros pecados, le pedimos perdón al Señor con el compromiso de esforzarnos por ser fieles a nuestros compromisos bautismales (un momento de silencio):  

Ø Yo confieso…  

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS  

En el evangelio de hoy, seguiremos escuchando el capítulo VI de San Juan, en la segunda parte del discurso de Jesús sobre el Pan de vida, que ha bajado del cielo y que es Él mismo. San Pablo, en la segunda lectura, nos exhortará a que imitemos a Cristo, el cual es la Sabiduría de Dios, de la que también nos habla la lectura primera. Escuchemos, hermanos y amigos, con la máxima atención. No nos limitemos simplemente a oír.  

4. ORACIÓN DE LOS FIELES 

  • Por el Papa y los Obispos, de modo especial, por el nuestro. Para que sean testigos fieles del amor de Dios al mundo. Roguemos al Señor.
  • Por nuestro gobierno y por todos los gobiernos de las naciones. Para que gobiernen con justicia, buscando con medios lícitos, y por encima de los intereses particulares o de partido, el bien de todos los ciudadanos sin discriminaciones. Roguemos al Señor.
  • Por los que son víctima de la debilidad humana, del odio, de la envidia, y de los innumerables errores del mundo. Para que se les proteja y defienda en sus derechos y en su dignidad. Roguemos al Señor.
  • Por la santificación de los sacerdotes, y para que Dios conceda a su Iglesia y a nuestra diócesis abundancia de vocaciones sacerdotales y religiosas. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros reunidos alrededor del altar. Para que, en nuestra vida, demos la máxima importancia a la participación frecuente, incluso diaria, en la Eucaristía, y a pasar ratos junto al Sagrario. Roguemos al Señor.  

    5. PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS   

  • Llevamos al altar del Señor el pan y el vino, que se convertirán, por la consagración, en el Pan de vida bajado del cielo, para que, con su fuerza, podamos llegar a la casa de nuestro Padre Dios en su gloria. Junto con el pan y el vino presentemos a Dios nuestras vidas, con el fin de que sean agradables en su presencia. 

    6. ORACIÓN DESPÚES DE LA COMUNIÓN  

    GRACIAS, SEÑOR, ÉSTA ES MI ORACIÓN:
    Por todo cuanto me das,
    Por los días de sol y los nublados tristes,
    Por las tardes tranquilas y las noches oscuras,
    Por tu Palabra en las penas y en las alegría. 
    GRACIAS, SEÑOR, ÉSTA ES MI ORACIÓN:
    Por la sonrisa amable y por la mano amiga,
    Por el Pan de vida que nos da vida,
    Por los sacramentos que son fuente de gracia,
    Por tu Iglesia y por lo que en ella se recibe. 
    GRACIAS, SEÑOR, ÉSTA ES MI ORACIÓN:
    Dame fe para mirarte en todo,
    Esperanza para no desfallecer,
    Amor para amarte más y más,
    Amor para hacerte amar. 
    GRACIAS, SEÑOR, ÉSTA ES MI ORACIÓN:
    GRACIAS, SEÑOR…, GRACIAS…, GRACIAS… 

Amén.



NOTICIAS

SANTORAL PARA HOY
Se encuentra este crucifijo en el presbiterio de nuestro templo. Nos recuerda el sacrificio cruento de Cristo en la cruz, ofrecido a Dios Padre por todos los hombres. Cada vez que se celebra la Santa Misa, este sacrificio se renueva incruentamente y se hace presente sobre el altar.