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Las monjas de clausura, cuando hablan con personas que no viven en el convento, lo hacen en el locutorio. Es un lugar con dos estancias separadas por una verja: en una están las monjas y, en la otra, las personas de fuera del convento. En el que se está viendo, habló muchas veces nuestra Beata.
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DOMINGO VII ORDINARIO
 
MONICIÓN DE ENTRADA
Acerquémonos confiados a la casa del Padre con toda la carga acumulada en nuestra vida. Confiemos en su amor y unámonos con los hermanos presentes y ausentes  que de cerca o de lejos comparten nuestra fe, nuestros esfuerzos, retos y problemas. Todos somos la familia de Dios que venimos a recibir fuerza de lo alto, recibir luz y mantener la esperanza.
 
ACTO PENITENCIAL
Llegamos todos cargados con nuestras debilidades, incoherencias y pecados. Pidamos confiadamente perdón al Padre.
- Tú perdonaste fácilmente al buen ladrón. Señor, ten piedad.
- Tú seguiste confiando en Pedro después de sus negaciones. Cristo, ten piedad.
- Tú demostraste un amor especial a los más alejados. Señor, ten piedad.
 
MONICION A LAS LECTURAS
El Señor valora mucho el cómo somos por dentro: nuestra personalidad. Las lecturas que vamos a escuchar nos traen a la memoria la humanidad del rey David, el amor sin condiciones que hemos de ofrecer a Dios (según San Pablo) y, en el Evangelio, unas señales que nos identificarán como amigos de Jesús: la generosidad, la apertura, el perdón o el amor sin fronteras. Os invito a que escuchemos con atención.
 
ORACIÓN DE LOS FIELES
Nuestro Padre del cielo ha sido extremadamente bueno con nosotros. Oremos para que su amor misericordioso marque nuestras relaciones con cada uno de nuestros hermanos.
a) Para que la Iglesia nos recuerde en todo momento que tenemos más cosas en común que diferencias. Roguemos al Señor.
b) Para que allá donde nos encontremos sepamos comprender los errores de los demás; para que no seamos duros con nuestros juicios; para que nos abramos a todos y no dejemos a nadie fuera de nuestra amistad. Roguemos al Señor.
c) Por los que trabajan en los gobiernos de la tierra. Para que sean respetuosos con sus ciudadanos. Para que no piensen que, con el poder, se puede ofender y dividir a los hombres y mujeres. Roguemos al Señor.
d) Para que no destruyamos las vidas de las personas. Pidamos, especialmente, por aquellos que mienten, difaman y venden la fama de las personas buenas. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú amas todavía a los que te han sido ingratos y desleales -incluidos nosotros-.  Ayúdanos a entregarnos como tú, con corazón compasivo, a nuestros hermanos, ya que tú eres de verdad Padre misericordioso de todos nosotros, por los siglos de los siglos. 
 
PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
a) El amor y el trato delicado a los demás, lo queremos representar en esta Misa con este algodón. Que busquemos siempre motivos y razones para querer y ayudar a cuantos nos necesitan.
b) Ser como Jesús quiere, sin su fuerza, es imposible. Por eso mismo queremos traer hasta el altar el secreto para conseguirlo: DIOS (un cartel con la palabra DIOS)
c) Finalmente, sin nuestra presencia en la Eucaristía, se nos olvidaría muchas veces lo que somos: hermanos. Que el pan y el vino que ofrecemos a Jesús, sea nuestra promesa de vivir como El vivió y de tener las mismas actitudes que El tuvo.
 
ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
INSTRUMENTO DE TU PAZ
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que yo ponga amor.
Donde haya ofensa, que yo ponga perdón.
Donde haya discordia, que yo ponga unión.
Donde haya error, que yo ponga verdad.
Donde haya duda, que yo ponga fe.
Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.
Donde haya tiniebla, que yo ponga luz.
Donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
 
Haz que yo no busque tanto
el ser consolado como el consolar,
el ser comprendido como el comprender,
el ser amado como el amar.
 
Porque dando
es como se recibe.
Olvidándose de sí mismo
es como se encuentra a sí mismo.
Perdonando
es como se obtiene perdón.
Muriendo
es como se resucita para la vida eterna.


La custodia, en la que se coloca la Hostia consagrada, tiene su origen en el s. XIII, con ocasión de la institución del Corpus. La que puede verse es de nuestra parroquia, y fue adquirida el Año de la Eucaristía (octubre 2004 a 0ctubre de 2005) promovido por Juan Pablo II.
 
La Beata María de Jesús, cuya imagen puede verse, es la Titular de nuestra parroquia. Nacida en Tartanedo y educada en Molina de Aragón, pueblos de nuestra diócesis, ingresó en el Carmelo de Toledo. De ella, siendo novicia, diría Santa Teresa: “María de Jesús, no será santa, es ya santa”.