Tema por defecto
Homilias de domingo

Portada
NOVEDADES PORTADA
La Parroquia
Noticias de aquí
Biblia
Formación
Cáritas
Catequesis
Decálogos
Horarios
Liturgia
Moniciones dominicales
Homilias de domingo
 Homilias Ciclo A
 Homilias Ciclo B
 Homilias Ciclo C
Oraciones
Sacramentos
Club Juvenil Luz Viva
Nuestra titular
Articulos de interés
Enlaces

La Inmaculada es una imagen de talla, copia de la de escayola que había en el local que hizo de templo, antes de la construcción de nuestro Conjunto parroquial. Nos habla de pureza en la vida personal, en las costumbres, en los negocios …, en todo.
 
Para recibir por email las novedades que se publiquen en nuestra página rellene los siguientes datos:
Nombre y apellidos:
Ciudad y país:
Email:
Deseo recibir:
 Noticias:   
 Páginas:   
 Álbum:     
 

Escriba la palabra de la imagen que aparece arriba
Recargar imagen

 


SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
 
DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A
 
SE SENTARÁ EN EL TRONO DE SU GLORIA
 
Por Alfonso Martínez Sanz
 
Lecturas: Ezequiel 34,11-12.15-17; I Corintios 15, 20-26a.28; Mateo 25, 31-46
 
1. El año litúrgico, que comenzó con el primer domingo de adviento anterior a la pasada Navidad, está llegando a su fin. Hoy es su último domingo. A lo largo de este año, además de los domingos, hemos ido celebrando fiestas en honor de la Virgen, de los ángeles, de los santos y, de manera especial, de Jesucristo. Como culminación de todas las fiestas, nuestra Madre la Iglesia celebra, en este último domingo, la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo.
 
Tal como gozosamente celebramos en la Navidad, y todos sabemos desde niños pequeños, Cristo al nacer en Belén vino al mundo por primera vez para llevar a cabo la salvación de todo el género humano. Y así, la redención se realizó por su vida, pasión, muerte y resurrección. Mas, para que esa redención operada por Cristo llegara a todos los hombres y mujeres de las distintas etapas de la historia humana, fundó la Iglesia y nos dejó su Evangelio, que ha de ser anunciado hasta el final de los tiempos.
 
2. La solemnidad de hoy nos recuerda que, cuando este mundo se acabe, al final de los tiempos, el Cristo hecho niño en la cueva de Belén vendrá como Rey del universo, lleno de majestad, a juzgar a todos los hombres. La primera lectura de hoy nos lo dice bien claro: así dice el Señor: he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío. El evangelio proclamado es todavía más claro. Presenta a Cristo sentado en su trono, separando a unos de otro, como un pastor separa a las ovejas de las cabras, y dictando sentencia. Dirá a unos: venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros. Otros, por el contrario, tendrán que escuchar: apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
 
En el Evangelio vemos que Jesucristo enseñó sin equívocos que Él era Rey. Ante la pregunta de Pilatos luego, ¿tú eres rey?, contestósin tapujos: tú lo has dicho, yo soy rey. Ciertamente Cristo es Rey, más todavía, Rey de reyes y de universo, pero su reino, como afirmó también ante el procurador, no es de este mundo. Cristo no impone su reinado por las armas, por la violencia, por un despotismo más o menos ilustrado. El Reino de Cristo   -lo proclamaremos así en el prefacio de la misa- es el reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz.
 
3. En cierta ocasión, Jesús dijo a los que le escuchaban: el Reino de Dios está dentro de vosotros. Se trata de palabras infalibles, pero el Reino de Dios solo estará dentro en la medida en que en nosotros haya verdad, vida divina, santidad, gracia, justicia, paz y amor. Nuestra tarea ha de ser, pues, esforzarnos con la ayuda divina por crecer, cada día un poco más, en el amor a la verdad y en el vivir siempre de acuerdo con la verdad revelada. Para que Cristo reine en su vida, objetivo de todo cristiano ha de ser vivir en gracia santificante, ser justo y defender la justicia en todos los ámbitos y ser instrumento de paz en la familia, en el trabajo, en el barrio o en el sindicato.  Por otra parte, ha de tener deseos grandes de ser santo por encima de la comodidad, del dinero, del placer o del ambiente que le rodee.
 
El evangelio que hemos escuchado, en esta fiesta de Cristo Rey, es una invitación clarísima a vivir el amor fraterno, sin el cual, cuando nos juzgue de nuestra vida, no podremos oír que Él nos dice: venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros. Para vivir bien el mandamiento nuevo es fundamental estar muy atentos y vigilar nuestro amor propio, tan propicio para dejar de amar a los hermanos. Quizá nos ayude mucho decir al Señor esta jaculatoria: que mi amor propio, Señor, no me impida vivir el amor fraterno.
 
4. Pero un cristiano no puede conformarse con ir consiguiendo que Cristo reine en él más y más, lo cual es muy bueno. El bautizado es, además, un llamado, un vocacionado, a extender el Reino de Cristo en los demás y en las estructuras de la sociedad. Y esto ha de hacerlo por amor a Cristo, que debe ser siempre el centro de nuestro vivir, y también por amor a la propia sociedad y a los que la componemos. Si Cristo reina en la sociedad, la corrupción moral tan extendida a todos los niveles desaparecerá, habrá un mejor y más justo reparto de los bienes materiales, la verdad nos liberará de cualquier esclavitud, las leyes serán justas y respetarán los derechos de los hombres y los de Dios, el amor no será una palabra manoseada y carente de contenido… y la fraternidad y la paz serán una gozosa realidad.
 
El mayor bien y el mejor servicio que podemos prestar al mundo, en el que vivimos, es desear que el Reino de Cristo llegue hasta nosotros y trabajar infatigablemente para implantarlo en nuestro corazón y en nuestra sociedad tan alejada de Dios. Nuestro compromiso de hoy podía ser, empleando una de la peticiones del Padrenuestro, pedir con todo el corazón a nuestro Padre Dios que venga a nosotros tu Reino,  y también, con letra de una canción, anunciaremos tu Reino, Señor, tu Reino, Señor, tu Reino…
 
5. A la Virgen, Reina y Madre de misericordia, le pedimos que el Reino de su Hijo venga a nosotros, para que entre todos reinen la verdad, la gracia, la santidad, la justicia, el amor y la paz.      


NOTICIAS

SANTORAL PARA HOY
Puede verse una de las capas pluviales de la parroquia. Como empezó a usarse en las procesiones fuera del templo, ya en el siglo X, y se empleó para protegerse de la lluvia y del frío, empezó a llamarse pluvial. Se emplea en diversas ceremonias, por ejemplo, en la Exposición del Santísimo.