Tema por defecto
Homilias de domingo

Portada
NOVEDADES PORTADA
La Parroquia
Noticias de aquí
Biblia
Formación
Cáritas
Catequesis
Decálogos
Horarios
Liturgia
Moniciones dominicales
Homilias de domingo
 Homilias Ciclo A
 Homilias Ciclo B
 Homilias Ciclo C
Oraciones
Sacramentos
Club Juvenil Luz Viva
Nuestra titular
Articulos de interés
Enlaces

El Viernes Santo se besa esta cruz. Cubierta llega hasta el altar, y el sacerdote va descubriéndola y cantado: “Éste es el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo, venid a adorarlo”. Por la Santa Cruz fuimos salvados.
 
Para recibir por email las novedades que se publiquen en nuestra página rellene los siguientes datos:
Nombre y apellidos:
Ciudad y país:
Email:
Deseo recibir:
 Noticias:   
 Páginas:   
 Álbum:     
 

Escriba la palabra de la imagen que aparece arriba
Recargar imagen

 


DOMINGO II DE CUARESMA, CICLO B
 
AQUÍ ME TIENES, SEÑOR
 
Por Alfonso Martínez Sanz
 
Lecturas: Génesis 22, 1-2. 9ª.15-18; Romanos 8, 31b-34; Marcos 9, 1-9
 
1. Seguimos nuestro itinerario de oración y penitencia hacia la Pascua del Señor. Nuestro deseo y nuestra actitud de conversión han de ir creciendo con el correr de los días y de las semanas. De lo que se trata en este tiempo de gracia es de crecer en Cristo, de intentar identificarnos más con Él, de que también Dios Padre pueda decir de nosotros: éste es mi hijo amado. Y que nuestro Padre Dios, ante el testimonio de nuestra vida entregada y generosa, pueda indicar a los demás: escuchadle. Escuchadle, porque con la palabra y con su modo cristiano de vivir está anunciando el Evangelio de Jesús. Hasta esas metas hemos de intentar llegar en esta cuaresma. Es posible que, aun dándose nuestra lucha para alcanzarlas, nos quedemos muy bajos, pero con toda seguridad habremos crecido en vida cristiana, en amor fraterno, en trabajo bien hecho, en apostolado personal vivo cual brasa encendida.
 
En su Mensaje para la Cuaresma de 2015, nos advertía el Papa Francisco: la Cuaresma es un tiempo oportuno para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular, la eucaristía. En ella, nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones.
 
2. Con su estilo propio, el evangelista san Marcos nos ha presentado hoy la sorprendente y maravillosa Transfiguración del Señor en el monte Tabor. El monte Tabor está a 588 metros de altura sobre el nivel del mar. La Transfiguración del Señor tuvo lugar delante de los tres apóstoles, y la aparición de Elías y Moisés. En el interior de la Iglesia católica del monte Tabor, hay un precioso mosaico que representa este misterio de la vida de Jesús.  El monte Tabor es un lugar precioso, propicio para provocar grandes emociones espirituales en el alma.
 
Un sacerdote que próximamente iba a peregrinar a Tierra Santa, le dijo su amigo: a mí lo que más ilusión me hace de Tierra Santa es poder visitar el monte Tabor. Como es lógico, se trata de una opinión y, además, de gustos –dice el refrán- nada hay escrito, pero lo cierto es que el Monte Tabor, que ya era un lugar sagrado en el Antiguo Testamento, lo es mucho más desde que, al transfigurarse Jesús, tres apóstoles vieron su gloria y exclamaron: ¡qué bien se está aquí!
3.  Como decía Benedicto XVI en el Mensaje de la cuaresma de hace unos años, el Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. ¿Qué se viene a enseñar con estas palabras?  Pues, entre otras cosas, esto: el cristiano recibe por el bautismo el don divino de la gracia santificante, del que santo Tomás de Aquino escribía: el más mínimo grado de gracia santificante vale más que todos los dones naturales juntos. Y es que con la gracia, sin dejar de ser humanos, hace que los bautizados quedamos divinizados, porque por medio de ella participamos de la naturaleza divina y empezamos a ser hijos adoptivos de Dios. Al participar de la naturaleza divina y quedar divinizados, los hijos de Diosestamos llamados a participar igualmente de la gloriosa resurrección del Hijo amado del Padre.
 
En la cuaresma que estamos viviendo, los cristianos somos encarecidamente invitados por la Iglesia a apartarnos, al menos un poco –mejor, del todo-, de las preocupaciones y apegamientos de la vida, y de la sociedad en que vivimos, y subir,  aparte, a un monte alto, como los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, y acoger nuevamente a Cristo, reafirmando nuestro compromiso de  abandonar el pecado y buscar en serio las cosas de arriba, los bienes espirituales, los frutos personales de santidad, que son los que permanecen y nos acompañarán, cuando nos tengamos que presentar delante de Dios. 
 
4. Hablando de la Transfiguración, también son palabras del Papa emérito las siguientes: es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal… y fortalece la voluntad de seguir al Señor.  En la cuaresma, nuestra voluntad de seguir al Señor de una manera comprometida y generosa ha de reafirmarse y fortalecerse para que haya una auténtica conversión, entregándonos a Dios todo lo que podamos y dejando aquello que le ofende o impide vivir la vida al ritmo de nuestro Padre del cielo.
 
El relato que nos ofrece la primera lectura sobre Abraham nos muestra cuáles han de ser nuestra actitud y nuestro modo de actuar ante lo que Dios nos pide, aunque nos resulte costoso o muy costoso. Los cristianos, por un lado, hemos de tener muy claro, y hemos de creerlo firmemente, que Dios, porque es Amor y Providente, nunca se equivoca y siempre nos ama infinitamente en cuanto quiere o permite para nosotros. Cuando le pidió lo que le pidió a Abraham, Dios estaba amando entrañablemente a su siervo Abraham. Por otro lado, también nosotros, como nuestro padre en la fe -Abraham-, hemos de decirle al Señor con toda el alma en cualquier momento, lugar, actividad o problema: aquí me tienes. Aquí me tienes, Señor, estoy a tu disposición, para hacer lo que quieras, para cumplir tu voluntad.
 
5. La Santísima Virgen le dijo lo mismo a Dios, pero con estas palabras: he aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu voluntad. Que, con su ayuda, crezcamos, durante esta cuaresma, en un cumplimiento más fiel de la voluntad de Dios.


NOTICIAS

SANTORAL PARA HOY
En el altar de nuestra acogedora capilla del Santísimo, el cual simboliza a Cristo sacerdote, se celebra la Eucaristía todos los sábados y días laborables. La Sagrada Eucaristía es centro de la vida de la parroquia y ha de serlo de la vida cristiana de los feligreses.