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Catequesis - El Catequista (I)

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El antiguo obispo de la diócesis, D. José; ayudado por el antiguo párroco D. Alfonso, administra el sacramento de la confirmación. Después de dos cursos de catequesis, los jóvenes reciben el gran sacramento que da al Espíritu Santo. Movidos por ese Espíritu han de ser testigos de Cristo en su ambiente.
 

EL CATEQUISTA (I)

 

CONTENIDOS:

 

El buen catequista ha de tener hoy una serie de cualidades. Sin ellas, seria a lo sumo un catequista mediocre. Conviene destacar las siguientes:

 

1.      El catequista ha de tener una profunda adhesión a Jesucristo y a su Iglesia:

 

·        Tiene que testificar con su propia vida, más que con sus palabras, su compromiso con Cristo, con la Iglesia y con su comunidad parroquial.

·        Necesita ser una persona de oración y alimentar su vida con la Palabra de Dios y la Eucaristía.

·        Ha de estar en actitud de permanente conversión personal para identificarse cada día más con Cristo. Valorará, por ello, la recepción frecuente del sacramento de la Penitencia.

·        La devoción filial a la Virgen no puede faltar en un  buen catequista.

 

2.      El catequista ha de ser una persona integrada del todo en su comunidad

cristiana:

·        La catequesis es comunitaria: el catequista actúa en nombre de la comunidad parroquial.

·        Por eso, el catequista tiene que conocer a su comunidad, caminar con ella y ser sensible a sus problemas.

 

3.  El catequista necesita una conciencia crítica ante los hechos y acontecimientos de

la vida:

 

·        Debe ayudar a interpretar la realidad de acuerdo con la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia.

·        Debe ayudar también a liberarse del pecado y a participar en la Liturgia.

 

4.  El catequista debe conocer a fondo el mensaje que va a transmitir, puesto que la   catequesis ha de dar una visión sistemática del contenido de la fe:

 

·        Ha de tener un conocimiento lo más profundo posible del la Biblia y de las verdades enseñadas por la Iglesia.

 

5.  Entre las cualidades “humanas” que conviene que tenga el catequista, señalamos éstas:

 

·        Ser una persona psicológicamente equilibrada.

·        Saber trabajar en equipo.

·        Tener un cierto liderazgo y ser creativo.

·        Ser responsable, perseverante y vivir la puntualidad.

·        Amar a los catequizandos.

·        Tener, a ser posible, algunas nociones de psicología, didáctica y técnicas de grupo.

·        Sentir dentro de sí la vocación de catequista: sentirse llamado por Dios.

 

6. El catequista ha de cuidar constantemente su formación. Nunca puede decir que está preparado. Si todos los cristianos necesitan formación permanente, el catequista la necesita de una manera especial. Esa formación permanente puede conseguirla:

 

·        Estudiando personalmente, leyendo la Biblia y los documentos de la Iglesia y, en concreto, los que tratan sobre catequesis y sobre temas actuales.

·        Participando en días de encuentro, reflexión y oración con los catequistas de su comunidad.

·        Comentando las propias experiencias con otros catequistas y escuchando las suyas.

·        Participando en las reuniones del propio grupo de catequistas.

·        Asistiendo a cursos organizados por las Escuelas Diocesanas de Catequesis y de Teología.

 

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO: 

 

1.      De las exigencias para ser un buen catequista, ¿cuáles, en tu opinión, han de desarrollarse más?

2.      De los medios de formación permanente señalados, ¿cuál te resulta más asequible?

3.      ¿Qué compromiso se debería sacra de esta reunión?: concretar uno.

 

TEXTO PARA LA REFLEXIÓN:

 

1.      Leer 1 Cor 9,16-18:

·        Silencio orante y reflexivo.

·        Compartir esa reflexión personal.

·        Preces espontáneas. 

 

 

                                          Alfonso Martínez Sanz



El amor a Cristo, representado por el crucifijo, y el amor a la Virgen, simbolizado por el rosario, han de ser los dos grandes amores del cristiano, los cuales ni se excluyen ni se contraponen, sino que el uno conduce al otro. Quien quiera lo puede experimentar.
 
La Beata María de Jesús, cuya imagen puede verse, es la Titular de nuestra parroquia. Nacida en Tartanedo y educada en Molina de Aragón, pueblos de nuestra diócesis, ingresó en el Carmelo de Toledo. De ella, siendo novicia, diría Santa Teresa: “María de Jesús, no será santa, es ya santa”.