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La Beata María de Jesús, cuya imagen puede verse, es la Titular de nuestra parroquia. Nacida en Tartanedo y educada en Molina de Aragón, pueblos de nuestra diócesis, ingresó en el Carmelo de Toledo. De ella, siendo novicia, diría Santa Teresa: “María de Jesús, no será santa, es ya santa”.
 

DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO C
 
Te nombré profeta de los gentiles
 
Lecturas: Jeremías 1,4-5.17-19; I Corintios 12,31-13, 13; Lucas 4,21-30
 
1. Al ser proclamada, la simiente de la Palabra de Dios ha caído, una vez más, en la “tierra” de nuestra alma. Todos hemos de intentar ser tierra buena que produce el ciento, o el sesenta, o, al menos, el treinta por uno. Si la hemos acogido debidamente, el Señor la hará germinar y producirá frutos abundantes, frutos de santidad personal y de apostolado. De esa manera, nuestra vocación cristiana se irá madurando y nuestra vida será cada día más agradable al Señor.
 
El Año de la Misericordia, en el que nos encontramos, es una gracia que el Señor ha   depositado en nuestra alma para no echarla en saco roto, sino para que dé fruto, y fruto abundante, de acuerdo con los talentos que de nuestro Padre Dios ha recibido cada uno. Es un año para despertar del sueño de nuestra tibieza y de nuestra pereza, o del mirar hacia otro lado cuando vemos, en lo hondo del alma, que Dios nos pide algo, como puede ser aceptar ser sacerdote, ser religioso/a, o un seglar que lucha en serio por ser santo en el propio estado y en medio de las circunstancias que le toca vivir, sean fáciles o adversas.
 
2. En la primera lectura, se narra la vocación del gran profeta Jeremías, que nació el año 645 antes de Cristo. Al mismo profeta le dijo el Seño: antes de formarte en el vientre de tu madre, te escogí…, te consagré. Te nombré profeta de los gentilesY fue escogido y enviado a extirpar y destruir, reconstruir y plantar, a decir al pueblo, a los reyes y príncipes, a los sacerdotes y gentes del campo, lo que yo te diga:que si no se convierten, volviendo al cumplimiento de la Alianza, Judea será destruida. Dios le pide que sea su portavoz, y ¡qué bien lo hizo el profeta!, aunque se le pusieron en contra.
 
Ante esa misión que ha de desempeñar, Jeremías tiene el peligro de sentir miedo, cosa que es natural, pero Dios le dice que no tenga miedo. En distintos pasajes de la Biblia, ante el miedo de personas elegidas, Dios sale a su encuentro y les dice: yo estoy contigo. Y, con lafuerza que da la presencia del Señor, se superan los miedo, se cumple la misión encomendada y el bien que se sigue sólo el mismo Dios puede medirlo o valorarlo. Esto es lo que ocurrió con Jeremías, que enamorado de Dios exclamará: ¡Me sedujiste, Señor, me dejé seducir!
 
3. El evangelio proclamado también refleja la vocación, en este caso, de Jesús de Nazaret. La Escritura que ha leído, en la sinagoga de su pueblo,seha cumplido en Él. Éles el enviado para dar la Buena Noticia a los pobres… para anunciar el año de gracia del Señor.Y eso es lo que intenta hacer entre sus paisanos, parientes, amigos y conocidos. 
 
Pero Jesús, al igual que Jeremías, se encontró con gentes que se le pusieron en contra. Hemos escuchado que, después de interpretar el texto leído, todos, en la sinagoga que tanto quería y en la que tantas veces había estado y participado, se pusieron furiosos, y lo llevaron a un monte con la intención de despeñarlo. Jesús, sin embargo, como no había llegado su hora, se abrió paso y se marchó.
 
4. Como el profeta y el mismo Jesús, el cristiano es un vocacionado, un elegido, un consagrado, “un profeta”. La señal que lleva impresa en el alma por el bautismo y la confirmación, el carácter sacramental, indica que es del Señor y para el Señor y, desde el Señor, para los hermanos todos. Movido por el amor a Dios, en primer lugar, y por el amor al prójimo, como enseña San Pablo en la segunda lectura, se ha de esforzar por convertir su vida en una lucha personal encaminada a cumplir en todo la voluntad de Dios. Debe procurar producir frutos de santidad personal anunciando el mensaje de Jesús en los ambientes y ámbitos en los que se mueva: familia, fábrica, enseñanza, política, lugares de ocio… Cada cristiano está llamado a ser portavoz de Dios a tiempo y a destiempo, con frase de San Pablo. Cualquier bautizado ha de ser como un atleta que compite sin descanso por alcanzar la meta de la santidad, dando testimonio del mensaje cristiano con el ejemplo de su vida y con la palabra. Quien, al recibir las aguas bautismales ha sido hecho hijo de Dios y miembro de la Iglesia, tiene que estar también dispuesto a bajarse de su “cabalgadura”, como el buen samaritano, y atender y cuidar a los heridos y saqueados en los caminos de la vida, que siempre los ha habido, los hay y los habrá.
 
Intentado hacer todo esto al ritmo de Dios, lo extraño y raro sería que el cristiano no encontrara hombres y mujeres que no lo entendieran, que no le criticaran o calumniaran, incluso, que de algún modo no le persiguieran. No se ha de extrañar, no se ha de asustar y, mucho menos, abandonar el cumplimiento de lo que Dios quiere. Pegándose a Cristo, ha de saber perdonar y rezar, y seguir adelante, porque todo lo puedo en aquél que me conforta. De este modo hablaba el Apóstol de lasgentes, que tantas contradicciones, incomprensiones y persecuciones tuvo que pasar. Pero siguió adelante, no abandonó su tarea evangelizadora, fue fiel hasta dar la vida por Cristo.
 
5. La Virgen, fuerte en la pasión de Cristo y a los pies de su cruz, consigue para sus hijos la fortaleza que necesitan para ser fieles en el cumplimiento de la misión que Dios le ha encomendado. ¡Virgen fuerte, ruega por nosotros!   


Santa Teresa, la andariega, visitaba sus conventos. El cuadro recoge las veces que estuvo en Toledo. Había fundado e inaugurado un convento en Malagón. Desde allí, se trasladó a Toledo, a donde llegó enferma. Era el año 1568. Y, tras una corta estancia en Escalona, regresó a Ávila.
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La Beata María de Jesús favorecida con una tierna visión del Niño Jesús, que desprendiéndose de las manos de una estatua de San José (conservada aún en el convento) vino a regalarse entre sus brazos.
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