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Alveus - Carta del Papa en el centenario

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Pude verse uno de los cálices y una de las patenas de nuestra parroquia, objetos sagrados, con los que ofrecemos el pan y el vino en la Misa, y que, con la consagración, se convierten en el Cuerpo y Sangre del Señor, que después comulgamos.
 

Carta del Papa en el centenario de los scouts


El 1 de agosto se celebrará el centenario de la apertura, en la isla de Brownsea, en Inglaterra, del primer campo scout, organizado por Lord Baden-Powel. Con este motivo, todas las personas, jóvenes y adultos, que en el mundo un día han pronunciado la promesa scout serán invitadas, individualmente o en grupo, a renovarla y ofrecer un gesto de paz, subrayando cómo la vocación de «artesano de paz» está ligada al ideal scout.

Desde hace un siglo, a través del juego, la acción, la aventura, el contacto con la naturaleza, la vida de equipo y el servicio a los demás, se ofrece una formación integral a todos los que se unen al scoutismo.

Fecundado por el Evangelio, el scoutismo no es sólo un lugar de auténtico crecimiento humano, sino también el lugar de una propuesta cristiana fuerte y de una verdadera maduración espiritual y moral, así como de un auténtico camino de santidad.

Hay que recordar, como subrayaba el padre Jacques Sevin, S.I, fundador del scoutismo católico, que «la santidad no tiene tiempo ni uniforme». El sentido de responsabilidad que despierta la pedagogía scout lleva a una vida en la caridad y al deseo de ponerse al servicio del prójimo, a imagen de Cristo servidor, basándose en la gracia que ofrece Cristo, en particular a través de los sacramentos de la Eucaristía y del Perdón.

Junto a todas las personas que en vuestro país se han beneficiado de un grupo scout, en los Scouts y Guías de Francia, en los Scouts y Guías de Europa, o en los Scouts y Guías Unitarios de Francia, me alegro por el hecho de que, después del llamamiento lanzado en 1997 por mi predecesor a una mayor unidad entre los scouts católicos, se colabore, en el respeto de las sensibilidades de cada movimiento, a favor de una unidad más grande en el seno de la Iglesia.

Los
dirigentes scouts se acordarán de que ante todo tienen que despertar y formar la personalidad de los jóvenes que les han sido confiados por las familias, ayudándoles a encontrarse con Cristo y educándoles en la vida de la Iglesia. También es importante que se manifieste y se desarrolle entre los scouts y entre los diferentes movimientos la «fraternidad scout», que forma parte de su ideal inicial y que constituye, en particular para las jóvenes generaciones, un testimonio de lo que es el Cuerpo de Cristo, en el que, según la imagen de san Pablo, todos están llamados a cumplir una misión desde el lugar que les corresponde, a alegrarse con el progreso de los demás y a apoyar a sus hermanos en las pruebas (
Cf.. 1 Corintios 12, 26).

Doy gracias al Señor por todos los frutos que, a través de este siglo, ha ofrecido el scoutismo. Con toda la Iglesia, confío en que los diferentes movimientos, Scouts de Francia, Scouts y Guías de Europa, Scouts y Guías Unitarios de Francia, continúen su camino, con un apoyo cada vez más intenso entre los movimientos, y que propongan a los chicos y chicas de hoy una pedagogía que forme en ellos una personalidad fuerte, fundada en Cristo y deseosa de vivir los altos ideales de fe y de solidaridad humana.

Desde este punto de vista, la promesa y la oración de los scouts constituyen una base y un ideal que hay que desarrollar a través de la existencia. Ya lo recordaba Lord Baden-Powel: «¡Sed siempre fieles a vuestra promesa scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así!». Cuando el hombre se esfuerza por ser fiel a sus promesas, el Señor mismo fortalece sus pasos.

A los scouts y guías que componen los tres movimientos, a los jóvenes, a los adultos y a los capellanes que les acompañan, a las familias, a los antiguos scouts y guías, les imparto de todo corazón la bendición apostólica, así como a todos los pastores de la Iglesia en Francia.

Vaticano, 22 de junio de 2007

BENEDICTUS PP. XVI



En el altar de nuestra acogedora capilla del Santísimo, el cual simboliza a Cristo sacerdote, se celebra la Eucaristía todos los sábados y días laborables. La Sagrada Eucaristía es centro de la vida de la parroquia y ha de serlo de la vida cristiana de los feligreses.
 
El Viernes Santo se besa esta cruz. Cubierta llega hasta el altar, y el sacerdote va descubriéndola y cantado: “Éste es el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo, venid a adorarlo”. Por la Santa Cruz fuimos salvados.